
La tragedia que enluta a Chihuahua toma un matiz aún más desgarrador. Danna Muñoz, de tan solo 21 años, fue encontrada sin vida en la colonia Romanzza y el estudio forense confirmó que su muerte fue producto de una violenta agresión con arma blanca.
El dictamen médico indica que recibió varias heridas punzocortantes, principalmente en la región del corazón, lo que le provocó una laceración cardíaca fulminante que le arrebató la existencia en cuestión de segundos. Además, el cuerpo de Danna presentaba golpes en distintas partes, lo que refleja el nivel de brutalidad con el que fue atacada.
De acuerdo con los especialistas, el deceso ocurrió alrededor de las 6:00 de la mañana del domingo 17 de agosto, y posteriormente fue enterrada de manera clandestina en el patio trasero de una vivienda, donde finalmente fue localizada por las autoridades.
¿Cuántas mujeres más deben caer víctimas de la violencia para que la sociedad despierte?
¿Cuánto más vamos a tolerar que la indiferencia se imponga sobre la justicia?
Danna no era una estadística. Era una joven con ilusiones, con futuro, con una vida que le fue arrancada de la forma más cruel. Su caso debe sacudirnos a todos, porque la violencia que arrebató su existencia puede tocar mañana a cualquiera de nuestras hijas, hermanas o amigas.
La memoria de Danna nos obliga a alzar la voz, a no callar, a exigir justicia y a no permitir que su nombre se sume al silencio de tantas víctimas olvidadas.




